Trastornos Generalizados del Desarrollo

Intervención psicopedagógica en otros trastornos generalizados del desarrollo (TGD): Síndrome de Asperger, Síndrome de Rett, Trastorno desintegrativo y TGD no especificado

 

–          Trastornos muy raros, muy poco frecuentes

–          Para algunos autores son formas separadas de autismo. Constituyen, junto con el autismo, los denominados trastornos del espectro autista.

–          Cada uno de ellos presenta unas peculiaridades, pero todo ellos también presentan similitudes con el autismo.

–          La mayoría de estos TGD están mejor escolarizados en centros de Ed. Especial, aunque hay que estudiar cada caso.

–          Objetivo fundamental de la I.P. en estos casos: Conseguir la mayor grado de autonomía posible y la mejor comunicación posible con los demás.

–          I.P.  a largo plazo, con progresos muy lentos y costosos.

 

1.- Síndrome de Rett

 

–          1) Únicamente se ha descrito en niñas

–          2) Se observa entre los 7 meses y los 2 años de edad. El desarrollo inicial es normal. Después de produce una detención del desarrollo y posteriormente aparecen déficits del desarrollo, especialmente los dos síntomas siguientes:

–          3) Pérdida de movimientos intencionales en las manos y de la capacidad manual fina de tipo motor.

–          4) Esterotipia de manos (“lavado de manos”). Involuntario e incontrolable.

–          5) Pérdida parcial o ausencia de desarrollo del lenguaje

–          6) Falta de masticación adecuada de los alimentos

–          7) Mal control de los esfínteres.

–          8) Hiperventilación. Tendencia a una respiración muy agitada.

–          9) Detención del desarrollo lúdico y social entre el 2º y el 3º año de vida. Pérdida de contacto social, aunque el interés social se mantiene.

–          10) Ataxia de tronco con escoliosis o cifoescoliosis. Atrofia y rigidez de la columna vertebral. Torcedura del tronco vertebral. Hipotonía muscular.

–          11) Frecuentes crisis epilépticas. Por este motivo se sospecha de origen neurológico.

–          12) Deterioro motor progresivo. Provoca una invalidez mental y física considerable.

–          13) Únicamente se escolarizan en centros específicos. Con cuidados adecuados, llegan a la edad adulta, pero con un grado muy alto de invalidez.

 

2.- Trastorno desintegrativo

 

–          1) Sucede tras una etapa de desarrollo normal, tras la cual parece que el niño se desintegra: No sólo no se detiene el desarrollo, sino que además va hacia atrás, se produce un deterioro generalizado, similar a las demencias.

–          2) Con frecuencia hay un período prodómico de la enfermedad poco definido, durante el cual el niño se vuelve inquieto, irritable, ansioso e hiperactivo, a lo que sigue un empobrecimiento y una pérdida del lenguaje y el habla, acompañado por una desintegración del comportamiento.

–          3) En el curso de unos meses presenta varias áreas del desarrollo seriamente afectadas, con pérdida del lenguaje, de las habilidades comunicativas, descontrol del comportamiento, pérdida del comportamiento adaptativo, desconexión del medio social, etc.

–          4) Se observa hacia los 2 años de edad.

–          5) En la mayoría de los casos no se ha llegado a constatar daño en el S.N.C., pero no significa que no lo haya, tal como se sospecha.

–          6) El deterioro y la pérdida de capacidades no se produce igual en todos los casos: Unos pierden unas áreas, otros pierden otras, otros pierden todas las áreas, etc. La mayoría de los individuos quedan afectados de R.M. grave.

–          7) El deterioro en las áreas de la comunicación y la socialización acaba en un cuadro muy similar al autismo. No hay certeza de hasta qué punto esta alteración es diferente del autismo.

–          8) El pronóstico es muy negativo. Trastorno muy grave y muy raro, con una regresión profunda o una pérdida completa del lenguaje, una regresión de las actividades lúdicas, de la capacidad social y del comportamiento adaptativo. Con frecuencia se acompaña de pérdida del control de esfínteres y a veces con un mal control de los movimientos. En algunos aspectos el trastorno se parece a las demencias de la vida adulta, pero se diferencia por 3 aspectos claves:

  • Hay, por lo general, una falta de cualquier enfermedad o daño cerebral identificable (aunque puede suponerse una disfunción cerebral).
  • La pérdida de capacidades puede seguirse de cierto grado de recuperación
  • El deterioro de la socialización y la comunicación tiene rasgos característicos, más típicos del autismo que del deterioro intelectual.

 

–          9) Se escolarizan únicamente en centros específicos.

–          10) La I.P. puede llegar a conseguir detener la progresión del trastorno, similar al caso de las demencias.

 

3.- Síndrome de Asperger

Ben X

Ben X

 –          1) Predominio en varones: 8 a 1.

–          2) Déficits comunicativos y estereotipias, semejante al autismo.

–          3) No suelen presentar déficits intelectual ni del lenguaje, aspecto clave para diferenciarlo del autismo.

–          4) Conducta parecida a los autistas, con déficits importantes en las habilidades comunicativas, pero la ausencia de déficits intelectual y, sobre todo, del lenguaje, son características básicas para el diagnóstico diferencial.

–          5) Suelen ser marcadamente torpes desde el p. de v. motor.

–          6 ) Son mucho más educables que los trastornos anteriores, aunque pueden presentar rabietas ante la ruptura de la rutina.

–          7)  La tendencia es que las anomalías persistan en la adolescencia y en la vida adulta, por lo que parecen rasgos individuales que no son modificados por la influencia del ambiente

–          8) Se ha observado que algunos presentan episodios psicóticos al llegar a la adolescencia o inicio de la edad adulta.

–          9) Pueden escolarizarse en centros ordinarios, dentro del programa de integración, incluso en Ed. Secundaria.

 

4.- TGD no especificado

 

–          Se trata de una categoría diagnóstica residual que debe usarse para trastornos con las características de la descripción general de los TGD, pero que por falta de información adecuada o por hallazgos contradictorios, no se satisfacen las pautas de cualquiera de los otros códigos del espectro autista del CIE-10 (F84).

 

5.- La intervención psicopedagógica en estos trastornos

 

–          Un programa estandarizado de I.P. que tiene mucho éxito con estos trastornos y con el autismo es el  programa “Career Education”, de Brolin y Kokaska. Se trata de un currículo que comprende 22 competencias que se desarrollan en 3 áreas básicas:

 

  • Habilidades de la vida diaria
  • Habilidades personal-sociales
  • Habilidades ocupacionales

 

–          La principal aportación de la I.P., sobre todo con programas como el descrito anteriormente, es un cambio de mentalidad y actitud muy importante: Hemos pasado del “enfoque de asilo” al “enfoque educativo”, favoreciendo el desarrollo y la adquisición del mayor grado posible de autonomía en estos niños.

–          Importancia de una detección precoz y, así poder intervenir lo antes posible.

–          La I.P. requiere de la coordinación y colaboración con otros servicios: Pediatría, Salud Mental, Centro Educativo, etc. Se trata de trastornos que requieren un enfoque multidimensional, con frecuencia en régimen de internado, con asistencia constante.

–          Las ideas de incurabilidad e ineducabilidad aún están muy arraigadas socialmente.

Elling

Elling




A %d blogueros les gusta esto: